Sep
10
Por qué la economía de China crece más lento y qué impacto tiene en el resto del mundo


China ha protagonizado el milagro
económico de las últimas décadas. Pero ¿se está quedando sin fuerzas? y ¿por qué
debería importarle al resto del mundo? Veamos qué ha pasado en este tiempo. La economía de China es ahora 42 veces más grande que en 1980. En ese momento el
país dependía de la abundante mano de obra barata para convertirse en el mayor
fabricante y exportador de bienes del planeta. Eso representaba una quinta
parte del comercio mundial. Sin embargo su ritmo de crecimiento ha disminuido.
Las cifras oficiales dicen que la economía creció 6.6% en 2018
pero los economistas independientes creen que puede estar más cerca del 5% o
incluso menos. En todo caso cualquiera que sea la cifra real, 2018 fue el año de
menor crecimiento de China desde 1990. ¿Por qué? Básicamente porque a medida que
el país prospera también suben los salarios de sus trabajadores. Así que
China ha perdido parte de su ventaja competitiva frente a Vietnam, Filipinas y
Bangladesh. Para contrarrestar su dependencia de las exportaciones, China
se centra desde hace un tiempo en estimular el consumo interno
lo que significa que parte de la desaceleración es intencional. Otra razón
es su deuda. El tamaño de la deuda pública china junto con el endeudamiento
de las empresas y los consumidores es casi tres veces mayor que el tamaño de
los ingresos anuales del país y las medidas impuestas por el gobierno para
frenar los préstamos han afectado el gasto y la inversión lo que también ha
contribuido a la desaceleración. Todo esto ha encendido alarmas a nivel
internacional en lo referente a la salud económica del país. Ahora, ¿cómo se ve la
desaceleración dentro de China? Empecemos con la manufactura. La actividad en ese
sector, que constituye dos quintas partes de la economía, se contrajo por primera
vez en dos años en diciembre de 2018. Luego están los precios de las materias
primas. Como la gran fábrica del mundo China dicta el precio de muchos metales
industriales y otros productos básicos. Algunos de esos precios están cayendo ya
que la demanda disminuye. A la vez los hogares chinos están
reduciendo el gasto. De hecho las ventas al pormenor han sufrido el crecimiento
más lento de los últimos 15 años. Incluso las ventas de carros retroceden por
primera vez en 20 años. Y aunque estas cifras deben tratarse siempre con
cautela los inversores están preocupados. El mercado de valores de Shanghái perdió
un cuarto de su valor en 2018 y no olvidemos la guerra comercial con
Estados Unidos que impuso aranceles en ambas partes. Y aunque ese impacto hasta
ahora ha sido limitado sigue habiendo un riesgo grande de que el
enfrentamiento escale y ponga en riesgo las cifras del comercio mundial. Y este
es el punto crucial. Cualquier desaceleración en la economía de China
va a tener repercusiones globales si las compañías chinas y las personas consumen
menos de lo que se espera. Pero ¿es tan oscuro el panorama? Pues puede ser que el
crecimiento excepcional de China esté terminando. Para el año 2030 los
economistas creen que el crecimiento se habrá estabilizado hasta aproximadamente
un tercio de su valor actual e incluso aunque ese fuera el panorama sería
suficiente para asegurar que China supere
a Estados Unidos y se posicione como la mayor economía del mundo.