Sep
07
AMLO y Bolsonaro: en qué se parecen y en qué se diferencian


Son los dos países más grandes de
América Latina, representan la mitad de la población y la economía de toda la
región. Son gigantes – son como nuestros China e India – y en ambos hay un nuevo
presidente. Dos mandatarios inéditos, inciertos y digamos que peculiares. Por más distintos que parezcan, AMLO y Bolsonaro tienen algunas similitudes. Se
parecen en que ilustran la política de esta era. Primero, porque ambos ganaron
como antítesis del poder anterior. Ninguno ganó sin el apoyo de gente poderosa, pero ambos se ven como anti-establishment. Son viejos políticos, pero se ven como outsiders y emergen en medio de la crisis de los partidos y los
políticos tradicionales. Y, segundo, si bien no ganaron por las mismas razones ni con la misma agenda, ambos fueron apoyados por electorados
heterogéneos: hombres y mujeres, jóvenes y viejos, ricos y pobres y un largo
etcétera. Y, tercero. Ambos ganaron cómodamente: generan fervor, se presentan como hombres fuertes, intentan personificar la voluntad del pueblo. Por eso es que de ambos se esperan grandes reformas y que den
soluciones rápidas a problemas urgentes. Ambos prometen cambiar el status quo. En la región en general hay un gran descontento, sobre todo por la impunidad
relacionada con la corrupción y la delincuencia. Eso pasa en México y en
Brasil y explica la victoria de estos dos. Pero, más allá de estas similitudes,
las cosas que separan a AMLO y s Bolsonaro no son menores ni se reducen a que el mexicano es de izquierda y el brasileño es de derecha. Primero está la situación de cada país: la economía mexicana está relativamente estable, mientras que
Brasil acaba de salir de una recesión histórica. México es un país mucho más
centralizado y con instituciones débiles. Eso le dará mucho poder a AMLO, que
además tiene mayorías en el congreso y una cintura política más aceitada. Bolsonaro en cambio tiene un cerco político mucho más fuerte, no tiene
control sobre el presupuesto ni mayorías en el congreso. Es decir, aunque ambos
países son federales, el poder presidencial en Brasil es mucho más
difuso que en México. Después está el tema económico. Se espera que AMLO aumente salarios y pensiones y quizás eso le haga chocar con el sector
privado. Bolsonaro en cambio busca abrir la
economía, flexibilizar leyes laborales y reducir impuestos y pensiones. Son corrientes totalmente opuestas. Pasa igual con la seguridad: el mexicano con
la mirada garantista quiere intentar nuevas estrategias como amnistías y
legalizar la marihuana. El brasileño en cambio quiere profundizar viejas recetas
como arrestos por doquier, militarización, mano dura de las fuerzas de seguridad.
Incluso quiere relajar las leyes de porte de armas. En el tema social también son muy distintos. Amlo se presenta como un defensor de las minorías y de las
mujeres, mientras que Bolsonaro ganó con posturas muy radicales en temas de
género y de raza. Son nada que ver. Y en cuarto lugar hay que ver sus políticas
exteriores. AMLO le va dar prioridad a la situación interna y ser más
pragmático que ideológico. En apariencia es la antítesis de Trump, pero no se
espera que choque con el gigante del norte. Bolsonaro en cambio es como el Trump tropical. Y se espera más alineamiento con Washington. Y hay que ver el caso de Venezuela. Bolsonaro pide medidas mucho más fuertes en contra del gobierno,
mientras que AMLO por lo menos se tomó una foto con Maduro durante su toma de
protestas. hay que ver si todo esto que es bastante general cambia. Lo cierto es
que amlo no se puede reelegir mientras que Bolsonaro sí. Esa es otra de las
diferencias y con el tiempo quizá veamos que los dos se acercan al centro y se
alejan de sus discursos de campaña Cuando eso ocurra o cuando ocurra otra
cosa, acá estaremos para contarlo.